lunes, 28 de diciembre de 2009

Por un País mejor


Por el Doctor Ramón Héctor Rmonivic






Mientras estaba investigando para poder terminar un fascinante ensayo sobre las hadas que pronto publicaré en este espacio me encontré con esta noticia en los diarios matutinos de mi ciudad, quede perplejo y a la vez maravillado por ver que por fin se está comprendiendo el mensaje y que vamos hacia un país mejor. Quien frecuente el Rucaché Bar en la 54 conoce mi opinión al respecto, la única forma de avanzar y conseguir ser escuchado por nuestra sociedad es pegándole a la policía, juntos podemos salir adelante.
Admito que no pensé que los primeros serían patovicas, pero analizando un poco es obvio, uno quisiera creer que serían estudiantes de carreras sociales o de letras como sendos franceses, pero no, en nuestra república los estudiantes solo son hijos de mamá y papá que quieren que venga otro a pegar por ellos y ahi es donde aparecen estos muchachos, puteados y bastardeados por nuestros jóvenes que no tienen visión, que no tienen esperanzas.
Brindo por estos muchachos, y cuando mis nietos comiencen a ir a los boliches de turno e insulten a un patovica, yo me plantaré y les recordaré que estos hombres iniciaron el camino hacia la victoria.

Manipulacion genetica





Por Juan Ramon Fleitas



Estos días en los que la temperatura volvió a recordarme lo feo que es el verano, que el termómetro ardía y en el subte había mas olor a cebolla cocida que el habitual, me han hecho reflexionar sobre determinadas conductas particularmente dadas en el lugar en el que la naturaleza me escupió y que un puñado de burócratas y militares decidieron denominar arbitrariamente como “Argentina”.

Tales conductas a las que hago referencia están emparentadas a la necesidad de cierta franja masculina (y quiero dejar en claro que solo nos centramos en hombres, en las mujeres esta bien visto) de imponer mediante una desagradable mezcla de moda y comodidad que el calor puede ser un medio propicio para parecer un guacho con facha. En esta búsqueda (Porque en medio de estos dilemas he llegado, sin animo de sonar pedante, a la conclusión que no es casual) se ganó lugar premeditadamente la utilización de jeans con ojotas. Si, jeans (o vaqueros si usted lo prefiere) con ojotas (chinelas también te la acepto). Y no hablo del vecino bonachón que cansado de su ventilador de pie de tres velocidades, recién llegado del reparto, sale a la puerta de su casa a tomarse unos mates en cuero, jeans y chinelas. No, eso no. Eso es barrio. Me refiero a otros ejemplos.

No tengo la fortuna de haber recorrido muchos países en el mundo, pero no necesito tener el pasaporte lleno de sellos para percibir que este engendro de la indumentaria, este Frankenstein de la combinación textil ha tenido su génesis en la tierra de la birome y los tacheros fachos que escuchan radio 10.

Las altas temperaturas incitan a uno a despojarse de las mayor cantidad de ropas posible, es verdad. También nos motiva a que las vestimentas que llevemos sean lo mas cómodas y sueltas posibles, no se discute. Ahora... ¿que ventaja tiene para contrarrestar un día de 34 de térmica llevar un caluroso pantalón de Jean, que acumulara vapor de agua (léase oloroso sudor) y ojotas? Ah.... no te transpiran lo pies, pero te transpiran las bolas!. ¿Es complejo de pierna peluda acaso?. OK, esta demostrado que no combate las altas temperaturas ni es cómodo. Si te gustan lo ojotas, bien allá vos (Es un temas de discusión para otro momento) pero... ¿Y el jean?

Descartada la opción refrescante, me queda analizar la alternativa que mas miedo me genera, porque se quiera o no la otra podía responder a una necesidad física. Me estoy refiriendo a la opción estilística,. O sea, la moda... “porque queda bien”.

¿Lo qué queda bien? Claro esta que estos jóvenes de no mas de veinticinco años eligen esta combinación no porque le sudan los pies, sino porque creen que son mas “pillos”. ¡Pillo es mi tío que hace asado con short adidas tres tiras, ojotas cruzadas y la chomba al hombro para ahuyentar los mosquitos!

No conformes con esto, el jean no es cualquier jean, Suele tener deshilachada la botamanga. Ah! Claro... “que rustico y natural que soy”.... quiero ver a estos conejillo de indias del ridículo que rústicos son cuando van al baño del boliche (porque suele ser en época estival un traje frecuente el que es objeto de nuestra crítica) a las 5 de la mañana y esa sustancia espesa que se forma en el suelo del local bailable, mezcal de sudor, barro y alcohol se les empiece a meter entre los dedos ¡Que fashion!

¿Acaso es este sector social el que mantiene vigente la pizza con ananá, la yerba con café, y al empanada con pasas? No lo sabemos, lo único que se me ocurre pensar, ya en las puertas del otoño, profeta de los crudos y románticos días fríos, es quien va a tomar la iniciativa para que las medias de lana arriba del pantalón de corderoy sean el último grito de la moda.

Genesis 4.5.7

la arena del desierto
habló conmigo
el miedo
bajo la cama
habló conmigo
el espíritu del bosque
habló ayer conmigo
entonces
ahora
mi nombre
es muñeco de llovizna.